Sin rumbo fijo...


Enfrentados…
Sin mediar palabra alguna
Ni intercambiar pecado
Sin moldearnos
Como maniquíes
Quietos… sin ni siquiera pestañear
Así nos quedamos

Duelo a mediodía en de la calle Serrano

Dos extraños…
Fijamente escudriñándose
Estudiándose como a bichos raros
Aguantando sus miradas el tiempo necesario
Extrañas miradas… Comportamiento cercano
Absortos… El uno en el otro

Dos desconocidos
Acercándonos… 

Imaginándonos
Pensando… Ideando…
Otro lugar
Otra situación
Otro momento
Un recuerdo
Pasado??....

Tanto divagar
En tan poco espacio
En tan corto tiempo
Que nuestros pasos colisionaron
Friccionando nuestros cuerpos
Tambaleándose como muñecos
Cayéndonos…

Nos miramos
Embobados y sonrojados
Por semejante aturdimiento
Tanta acera… tanta amplitud de paso
Y tan poca vista… O tan poca intención de movernos

Te ayudé como pude con la tromba que estaba cayendo
Nos levantamos a duras penas… Empapados!!
Sonriendo… Riéndonos!!
Dos extraños
Dos locos
Mojados
Empapados
Como dos chiquillos pequeños…

Solo nos rozamos
Lo suficiente para volver a mirarnos
Volver a vernos!!
Una mirada
Limpia… Sin intención
Sin coqueteo
Pero suficiente para encender la chispa
La llama
El brasero…

Ni palabras
Ni presentaciones
Ni perdones
Solo
Un murmullo
Un susurro
Una mano
Para comprendernos

Apresuramos el paso
Recogimos el desmantelamiento
Enfilamos el hotel
Callados… Sin hablar…
En silencio

Por qué perder el tiempo??

A partir de ahí…
Pasión
Descontrol
Sexo
Desenfreno

Dos cuerpos extraños cubiertos
Desnudos traían recuerdos…

La habitación en penumbras
La cama semidesnuda
Olor a deseo en el ambiente
Necesidad de pasión ansiosa por momentos

Tu cuerpo desnudo
Frente al mío
Pidiéndome a gritos mudos que hiciera algo
Que no parase quieto
Que habría tiempo suficiente para conocernos…

Que no desaprovechara un solo instante…
Era el momento!!

Te acariciaba suavemente
Me di cuenta que estaba fallando
Esos no eran tus deseos…

Tus ojos me miraron… solo necesité eso!!
Sabía lo que querías
Pasión y Fuego
No lo que rías despacio… lo deseabas rápido
Estabas en celo!!

Que deseabas sexo
Puro
Duro
Ser montada y cabalgada
Montarme y cabalgarme
Todo y más deseabas…
Lo necesitabas!!

Sexo…

Con un extraño
Un desconocido
Sin palabras
Sin compromisos
Sin explicaciones
Desinhibidos!!





Te cogí la cabeza con una mano, y empecé a comerte los labios, el cuello, de nuevo la boca, hasta que fui bajando, poco a poco hasta llegar a tus senos.
Senos redondos y duros, perfectos. Con unos pezones sonrosados, redondos y enormes, excitantes, perfectos.
Comencé a succionarlos,  poco a poco, deseo a deseo, hasta que no pude más… no pudiste más y devorándolos me volví loco, te volviste loca, de deseo… Los agarré ambos con las yemas de los dedos, apretándolos con fuerza, como exigías hacerlo.
Devorándolos como un animal salvaje en pleno celo… sin piedad, sin escatimar en daños, ni en esfuerzos… era tu deseo.
La presa en manos del depredador, dejándose llevar, dejándose hacer… sumisión!!

Estabas en pleno éxtasis, no hablabas, solo gemías, a veces soltabas textos sueltos inconexos que ni entendía, ni comprendía, ni deseaba hacerlo. Palabras sueltas frente a gemidos, alaridos, gritos y deseo perverso.

Solo una escuché, o quise escuchar… mássss!!!

Dándote media vuelta, comencé devorando tu cuello, bajando por tu espalda, hasta llevar donde me provocaste poniéndote a cuatro patas… como las perras en celo.
Loco de deseo estaba, de celo, que empezaba por un lado, seguía por otro, no paraba… no conseguía centrar mi atención en cada parte de tu cuerpo.
Paré!!... De repente.
Levantándome como pude, completamente mojado y tieso, te observé un solo instante, imaginando qué podía hacer a ese cuerpo, para aliviar tu voraz deseo, tu lujuriosa mirada, tu ardiente pasión… Tu necesidad de sexo??

Solo un instante, un fugaz momento me bastó!!
Sabía hacerlo, qué??, cuándo??, cómo??… Lo necesario, lo deseado, solo necesitaba ese momento de pensar, de verte, para comprenderlo…

Comencé devorando ferozmente tu espaldas, hasta llegar a tus nalgas. Nalgas redondas y perfectas, como una pera recién cogida, esperando que fuera mordida, con ansia y deseo.
Las abrí de par en par, para dejar paso a mi húmeda lengua, dándola permiso para comenzar el jugueteo… lento, suave, ansioso, perverso!!
Despertando todo lo que llevabas dentro, todo lo que tenías guardado hace demasiado tiempo.
Esperándome, haciendo voto de castidad y silencio…

En ese momento, me cogiste la cabeza con tus manos, suaves y sudorosas, temblorosas del éxtasis alcanzado.
Te diste la vuelta y me pediste que te lo hiciera, abriéndome de par en par la puerta de tu entrepierna, me acercaste mi cara a tu bello y jugoso deseo, y me susurraste pidiéndome que hiciera lo que ya debería haber hecho…
Introdujiste mi cabeza entre tus piernas, salvajemente, con tanta fuerza como urgencia, con tanta rabia como necesidad de ser penetrada por mi lujuriosa lengua. Me suplicabas…
Era extraordinario, rasurado, fina y suavemente, totalmente mojado.
En él me entretuve lo que necesitaste, todo el tiempo necesario, para darte lo que me pedías… hasta que llegó el gemido, el grito, el orgasmo.

Noté tus espasmos a través de los temblores de tus piernas y lops de mis manos, que sujetaban tus nalgas para que se mantuvieran cerca, para poder manejarte a mi antojo.   

Yo ya no podía más… estaba a punto de estallar, de explotar, estaba como una moto. O me lo comías y nos follábamos o me hacía la corrida yo solo.
No hizo falta pedírtelo… ya sabías tu sola lo que debías.
No fuiste poco a poco… Estabas tan fuera de ti, todavía, que fue como chupar un polo.
Rápido!! Para no dejar que se derritiera y perdiera líquido alguno fuera de tu ansiosa boca, de tu seca garganta, necesitada de agua, leche o el líquido que fuera…

Lo lamiste con lujuria, con ese deseo de no haberlo hecho en años, de haber esperado tu polo todo el verano… Todo en la boca y sin dar tiempo al deshielo, empezaste el movimiento de afuera a adentro, de arriba abajo… hasta que no pude más, hasta que conseguiste sacar todo lo que llevaba dentro.

El flujo bajando como una cascada por tu garganta, te debió excitar como a una perra en celo, porque lo siguiente que recuerdo, es verte a horcajadas sobre mi lubricado y sonrojado pene.
No esperaste a darle el descanso merecido, comenzaste a cabalgarlo sin compasión y sin remordimiento!!... Ahora, el sumiso era yo, y tú, la perra que juega con su hueso…

Primero a ritmo lento y pausado, cogiendo el ritmo, para ir poco a poco in crescendo. Hasta llegar al clímax final, hasta subir el Everest, hasta…, hasta finalizar esa cabalgada perfecta, esa tan esperada, ese polvo tan deseado y necesitado, buscado durante tanto tiempo…

Nos tumbamos en la cama, tomándonos un respiro. Había que coger aire y descansar los sexos maltratados por nuestros vicios.

Hubo un tiempo muerto, lo justo, para un cigarro y una copa de vino.
Las necesidad volvía, nos miramos, y volvimos…


Arriba
Abajo
Por delante
Por atrás
Embestida
Comida
Sexo
Sexo
Sexo…

Así pasamos la tarde
La noche
Y la madrugada entera
Sexo
Tiempos muertos
Y duchas de descanso…

Probamos todo, hicimos todo lo que conocíamos e imaginábamos.
Fue extraño
Raro…

Pura fantasía
Lo que siempre se sueña y nunca pasa
Salvo en sueños que cuando despiertas, ni recuerdas.

Ni un sueño
Ni una fantasía
Y lo recordaré…

Nos separamos como nos encontramos
Con una mirada y una sonrisa

Ni palabras
Ni beso
Ni despedida

Dos extraños…
En la puerta de un hotel
En la calle Serrano
En plena lluvia…


O.

Comentarios